Los 8 escalones del millón: el gesto de uno de los ganadores que emocionó a Guido Kaczka y a su contrincante

Los 8 escalones del millón tiene todos los condimentos de un programa de preguntas y respuestas, pero, además, de vez en cuando sorprende también con las historias de vida de sus participantes o con sus actitudes dentro del programa. Eso fue lo que pasó este miércoles.

Tras acumular la mayor cantidad de respuestas correctas, Pedro y Noelia se convirtieron en los grandes finalistas de la edición de la tarde del programa conducido por Guido Kaczka. Fue el hombre, que trabaja en un laboratorio farmacéutico, quien resultó vencedor. En todo momento, Pedro llevó en su mano una foto de su hijo, Franco, de ocho años, que nació con una traqueomalacia, una debilidad y flacidez en las paredes de la tráquea.

“Los primeros años de vida, esto le producía broncoespasmos a repetición”, contó el concursante. Y agregó: “Después, le diagnosticaron síndrome de Opitz (un trastorno de anomalías congénitas múltiples que se caracteriza por malformaciones de la línea media del cuerpo)”. Justamente, el dinero ganado será destinado a realizarle al pequeño un costoso estudio genético que su obra social no cubre.

Como ocurre al final de cada programa, el conductor le preguntó al ganador si volvería al día siguiente, para concursar por su segundo millón. Las reglas de Los 8 escalones establecen que el ganador tiene el derecho a seguir concursando, pero en caso de declinar la invitación, el otro finalista es quien podrá disfrutar de una nueva oportunidad. En general, todos aceptan el desafío y hasta hubo participantes que llegaron a competir tres veces seguidas, pero esta vez, eso no ocurrió.

“La verdad es que la pasé muy bien acá. Gracias a todos”, comenzó el vencedor en lo que fue un breve discurso. Y agregó: “Le quiero ceder mi lugar a Noelia. Se lo doy porque me gustó mucho su historia, la fuerza que tiene y todo lo que uno hace por un hijo”, reveló, despertando la emoción de su contrincante, pero también de muchos de los presentes en el estudio, incluido el conductor y los jurados, Carmen Barbieri, Santiago DoRego, Ingrid Grudke, Walter Nelson y Aldo Pastur. “Siempre digo que Franco me hace ser mejor persona cada día. Esto es lo que pude, hijo. Le dejo el lugar a ella”, explicó, también emocionado.

Noelia, por supuesto, aceptó la invitación (podría no haberlo hecho y, en ese caso, la propuesta de volver habría recaído en quien quedó en la tercera posición). La historia a la que Pedro hizo alusión es tan simple como contundente: la mujer tiene 34 años, hasta hace un tiempo cuidaba ancianos, pero al comienzo de la pandemia de Covid, ella y su marido se quedaron sin trabajo. En medio de esa situación desesperante, perdieron su casa y se fueron a vivir, junto a sus dos hijos más chicos, Madelaine y Juan, a una casilla de madera en el fondo de la casa de su prima, Berenice, en la localidad bonaerense de Merlo. Además, se dedica a brindar capacitación a las mujeres de su barrio para evitar y enfrentar la violencia de género.

“En este momento, salgo a reciclar elementos: cartón, botellas”, le contó al conductor, durante la primera ronda. Y cuando Kaczka le preguntó cómo lo hacía, indicó: “Con un carro. Con mi marido salimos, los dos. Nos quedamos sin trabajo los dos al principio de la pandemia, en la misma semana (…). Y no nos quedó otra que salir a lucharla desde abajo, otra vez”.

Ahora, la mujer tendría una nueva oportunidad para ganar un millón de pesos y cumplir así su sueño de poner en condiciones su casa, terminar el techo y colocar los pisos, para darles a sus hijos una mejor calidad de vida, y también para realizar la fiesta de 15 de su hija, que cumple años en octubre.

A la noche, Noelia compitió con nuevos contrincantes, pero no tuvo la misma suerte: se quedó en el primer escalón.

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