¿Indexar todo? Atractivo, pero imposible

Soñemos. El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) estima segundo a segundo la evolución de la tasa de inflación y la publica sin demoras y en forma totalmente accesible. Como la cotización del bitcoin.

Sigamos soñando. Los valores nominales de todas las variables, como salarios, jubilaciones, alquileres, tarifas, tipo de cambio, etc., se ajustan de manera plena, automática e instantánea, a la referida tasa de inflación. Esto es lo que significa indexar (en castellano, indizar). ¿Se duplican los precios? LA NACION aumenta 100% lo que me paga sin necesidad de negociaciones o trámites.

¿Se acabó la racha? Tras ocho ruedas con buenas compras, el Banco Central tuvo que volver a vender reservas

Un último sueño. Todo el dinero lo tenemos en cuentas bancarias y la emisión monetaria implica la acreditación, en la cuenta de cada uno de nosotros, de una suma proporcional a nuestros depósitos. ¿Aumenta 50% la oferta monetaria? El saldo que tenemos en el banco sube en la misma proporción.

En estas condiciones, la inflación no genera ningún percance por demoras o imperfecciones en los ajustes y tampoco se paga el impuesto inflacionario porque no se reduce el poder adquisitivo de la totalidad de dinero que teníamos. Es más, en este contexto terminar con la inflación es lo más fácil del mundo. Basta que el Banco Central deje de acreditar nuevos fondos en las cuentas y que la población crea que la medida habrá de perdurar.

¿Cuál es el problema? Que la realidad no funciona así. Porque en la Argentina 2022 el Banco Central no emite dinero para reponerles a los ciudadanos la pérdida de poder adquisitivo del dinero ya emitido, sino para financiar el déficit fiscal. Y, como si esto fuera poco, una indización generalizada de la economía congela los precios relativos, cuando resulta evidente que “algo hay que hacer”, por ejemplo, con las tarifas. Pensar en indizar de manera generalizada, sin previamente corregir los desequilibrios, es no pensar.

Entre lo que hay y la indización generalizada, existen alternativas. Está emergiendo, producto de las circunstancias. Por ejemplo, como consecuencia del aumento de la tasa de inflación, se adelantaron las paritarias, se renegociaron las existentes y se dispusieron pagos extras para jubilados, personas que trabajan en el servicio doméstico, etc.

Remato con una nota de color. The Economist sigue sistemáticamente la evolución coyuntural de medio centenar de economías. En inflación ocupamos el segundo lugar, después de Turquía. Con un poco de esfuerzo podremos ubicarnos al tope

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